RECUERDOS DE TREINTA AÑOS

Al General Alberto Bachelet Martínez
Por Patricio Carbacho (*)


"Recuerdos de treinta años" es el nombre de una de las marchas con que solíamos desfilar en la Escuela de Aviación, y ese mismo nombre que evoca tantas remembranzas y vivencias, parece apropiado, hoy que han transcurrido ya más de treinta años desde aquel 12 de marzo de 1974 en que vimos apagarse en brazos de sus camaradas del aire, la figura egregia del querido General Alberto Bachelet Martínez.

Aún recuerdo su postura apuesta de cabello canoso y ese contraste tan suyo entre la seriedad que imponían el uniforme azul aéreo de General de la República, con esa natural bonhomía que lo hacía tan querido por todos.

A lo largo de más de quince años de vida institucional fuimos conociéndolo, respetándolo y admirando sus cualidades de jefe, compañero y amigo. No pocos fueron los que integraban su círculo de amigos más cercanos. Los oficiales más antiguos solían comentar que fue la familia del joven estudiante Bachelet la que intercedió ante el Comandante del Regimiento de Artillería Antiaérea de Colina, el entonces Coronel Osvaldo Puccio, para que seleccionara a dos postulantes al servicio militar en la Fuerza Aérea: los estudiantes Jorge Gustavo Leigh Guzmán y Alberto Bachelet Martínez. Curiosamente en aquella época había que ir bien recomendado para quedar seleccionado en el servicio militar. Transcurrido el tiempo normal del Servicio Militar, fue a solicitud del propio Bachelet que el Coronel Puccio decidió recomendar a Leigh para una beca de la joven y pujante Fuerza Aérea de Chile en la Escuela Militar. Posteriormente, ambos volverían a encontrarse siendo ya oficiales de la FACH, Gustavo Leigh como oficial de la Rama del Aire y Alberto Bachelet como oficial de la Rama de Administración. Muchos recuerdan que, cada vez que Gustavo Leigh hubo de salir en comisión de servicio al extranjero, fue su gran amigo "Beto" quien quedó en Santiago como su apoderado general para administrar sus asuntos financieros en Chile. También fue Alberto Bachelet quien le presentó a Alicia Yates, que fue la primera esposa de Gustavo Leigh.

A lo largo de su carrera, el inquieto General Bachelet fue dejando huellas de su paso por la institución, fue él quien automatizó los procesos contables introduciendo la computación, para luego implementar criterios de eficiencia en la administración de recursos instaurando el presupuesto por programa en conjunto con la administración por objetivos; fue socio fundador del Club de Tiro al Vuelo, organizador y presidente del Club Deportivo Aviación llevándolo a participar en la División de Ascenso del fútbol profesional. Era normal verlo los días sábado sentado en las graderías de la cancha de fútbol del Estadio de la Escuela de Aviación, con su mechón canoso caido hacia un lado, observando atento el entrenamiento del equipo de fútbol mientras otros gozaban del descanso de fin de semana. Deportista ávido, podía vérsele de pronto jugando basketball como luego practicando en las canchas de tenis u organizando una cacería de tórtolas, su deporte favorito.

El tsunami político que hace más de treinta años azotó a la democracia chilena, no estuvo ausente de la institución aérea. Fuimos muchos entre oficiales y suboficiales, los que sufrimos la ingratitud de vernos separados de las bandadas institucionales, trasladados a la cárcel pública y enfrentados a un juicio que se rotuló "Contra Bachelet y otros". El proceso constituyó en aquel entonces y aún hoy, una reversión de la justicia, juzgando en un tiempo de guerra inexistente como traidores a la patria a quienes habíamos respetado la constitución, y tratando de sentar las bases de una peregrina teoría mediante la cual el gobierno elegido constitucionalmente se había convertido en enemigo. Curiosamente, quien diera con su nombre rótulo al proceso, el General Alberto Bachelet, fue a quien menos justificación tenían los cargos que presentaron. ¿Cómo acusarlo de ser Secretario de Distribución si la propia institución lo había comisionado a tal cargo?

El 11 de marzo fue premonitorio de lo que ocurriría al día siguiente. El General fue llamado por la Fiscalía de Aviación y trasladado a declarar en la Academia de Guerra Aérea. Su corazón, averiado ya por tres infartos anteriores, sin duda debió soportar los rigores de permanecer de pie y la angustia de sentir que cualquier cosa, por bárbara que fuera, estaba dentro de lo posible que pudiera ocurrir. El 12 de marzo en la mañana, mientras lavábamos los platos del desayuno, Alberto nos dijo que estaba transpirando helado y que le trajéramos una trinitrina. Se desplomó antes que pudiéramos ayudarlo. El Doctor, Comandante Alvaro Yañez, trató infructuosamente de revivirlo. Alberto falleció en los brazos de quienes fuimos hasta el último sus camaradas del aire.

El diagnóstico del médico fue un infarto del miocardio, sin embargo creo que el inmenso corazón que tenía el General Bachelet no pudo soportar la tristeza que le causó la ingratitud de aquello que más había amado en su vida fuera de su esposa Angela Jeria y sus hijos, la Fuerza Aérea.

El tsunami también azotó a los templos masónicos y al General Bachelet, quien en vida fuera miembro activo, Venerable Maestro y fundador de varias logias masónicas, le fue negado su velatorio en el Club de la República. Una ingratitud más.

Recuerdo que esa noche, mientras la quietud del silencio se hacía más agobiante, evoqué un poema que el querido General había citado en una carta a Angela su esposa y compañera de una vida:

Tengo el alma Señor adolorida
por unas penas que no tienen nombre
y no me culpes no, porque te pida
otra Patria, otro siglo y otros hombres.

Que aquel lugar con que soñé no existe
con mi país de promisión no acierto
mis tiempos son los de la vieja Roma
y mis hermanos como la Grecia han muerto.

Sin duda que desde el Oriente Eterno o donde quiera que esté Alberto, se regocija hoy de ver a su Patria llevada por una senda de progreso y respeto por aquellos valores que tanto amo, esos que constituyen la búsqueda incesante de la plenitud del potencial del hombre.

CONOZCA:
Víspera de año nuevo
Historia donde aparece aspecto del encarcelamiento de Ángela Jeria, viuda del General Bachelet, y de su hija Michelle.

Esta historia aparece también en
"Las historias que podemos contar, volumen uno".


CONOZCA TAMBIÉN:
A 31 años del asesinato del General Bachelet
Cartas del General Bachelet a sus familiares

La Tercera
Martes 11 de septiembre de 1973
18:13

Detienen a general de la FACh Alberto Bachelet

Las primeras informaciones aseguran que el alto oficial, quien trabajaba hasta esta mañana para el gobierno en la Oficina de Distribución, no estuvo de acuerdo con el golpe planeado por el general Gustavo Leigh.

Aunque no existe confirmación acerca de la hora a la que ocurrió el arresto, el general de la Fuerza Aérea Alberto Bachelet fue tomado preso por sus propios compañeros de armas y llevado a una prisión, aunque tampoco se tiene claridad de dónde estaría recluido.Las primeras informaciones aseguran que el alto oficial, quien trabajaba hasta esta mañana para el gobierno en la Oficina de Distribución, no estuvo de acuerdo con el golpe planeado por el comandante en jefe de su rama castrense, general Gustavo Leigh.Se sabe que el general Bachelet sentía simpatía por Allende, aunque desde su puesto en la administración de la UP había sido especialmente crítico hacia la forma en la que el gobierno estaba conduciendo la crisis económica. Una de las últimas actividades realizadas por el general Bachelet fue entregar hace algunos días a las autoridades un plan de distribución de alimentos para hacer frente a la crisis de desabastecimiento que golpea a Chile. En todo caso, no se ha revelado si el plan fue acogido o no por el equipo económico del Presidente Allende.



Carta que el General Bachelet escribió el 16 de octubre de 1973, a su hijo Alberto y a sus nietos que vivían en Australia.

"Estuve 26 días arrestado e incomunicado. Fui sometido a tortura durante 30 horas (ablandamiento) y finalmente enviado al Hospital FACH con un esquema, que es la antesala del infarto". "Me quebraron por dentro, en un momento, me anduvieron reventando moralmente -nunca supe odiar a nadie- siempre he pensado que el ser humano es lo más maravilloso de esta creación y debe ser respetado como tal, pero me encontré con camaradas de la FACH a los que he conocido por 20 años, alumnos míos, que me trataron como un delincuente o como a un perro".


Carta del General Bachelet a su esposa, Ángela Jeria, el 22 de febrero de 1974.

"La nostalgia cede el paso al recuerdo constante de la mujer que siempre ha sido la compañera en la entrega total y tus letras, mami, que son maravillosas, las que he leído mil veces, borran todo lo amargo de esto y mirando un futuro cercano creo que será junto a ti todo un mundo de realizaciones; en cualquier sentido y medida. Y tus letras me dan más fuerza para seguir adelante, pues sé, más que nunca, que me extrañas, que me quieres con fuerza y vigor, que estás al lado, que me acompañaras siempre, porque sabes que te necesitaré siempre y ahora más que nunca vendrán días difíciles, amarguras y sinsabores que no sé si los podré soportar y paliar, teniéndote al lado mío, férreamente unidos hasta el final".

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Carlos Patricio Carbacho Astorga es Capitán de Bandada (R) y Director de la Oficina de la Secretaría General de la OEA en Venezuela
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