Homenaje a Gregorio Mimica de la Universidad Técnica del Estado
Regreso a ese septiembre

Eridan Otto Glisser

Llovía mientras él observaba por la ventana las gotas que iban dibujando caminos inciertos. Nuestras vidas tal vez son como esas gotas pensó. No podía recordar a su abuelo pero inventaba su imagen, tal como deseaba verlo. La lluvia amainó, los pájaros de junio gorjeaban bajo un débil sol de un brumoso Santiago de fin de siglo.

Había sido un día largo, una marcha universitaria por la alameda, correr, bombas lacrimógenas, guanaco. Tal vez su abuelo hacía esas cosas cuando joven.

Ya era de noche, revisó una vez más la carpeta con sus recortes y fotos antiguas. Tenía muchos recortes de diarios y revistas, desde el año 73 a la fecha. Todos ordenados cronológicamente, muchas fotos que formaban, para él, un hilo en el tiempo que le permitía llegar hasta su abuelo. Guardaba la carpeta con los recortes, bajo la cama y tal vez no sólo lo unía con su abuelo sino con la realidad. Revisando la carpeta se concentró en una fotografía donde creyó ver una construcción de su actual Universidad. Militares y presos con las manos tras la cabeza. Examinó de nuevo la foto y luego cerró la carpeta dejándola bajo la cama. Estaba cansado y se dejó perder en sus sueños.

El despertador no sonó esa mañana, pero él se despertó solo, excitado por imágenes confusas donde se sentía caer y penetrar su carpeta de recortes. Lo primero que hizo fue buscarla, pero no estaba en su lugar y no la encontró. Afuera de la casa se escuchaba el rumor de muchedumbres, consignas y gritos. Se levantó y se puso la ropa tan rápido como pudo. Un sólo objetivo se alojó en su mente: ir a la Universidad.

Al salir de la casa tuvo el primer impacto, los microbuses eran más pequeños y de colores diferentes. Eso le extrañó muchísimo, también los que estaban en el paradero de buses que usaban patillas largas y pantalones con patas de elefante. Por un momento sintió ganas de devolverse a su casa, pero su interés por llegar a la Universidad era más fuerte, intuía que ahí iba a encontrar la respuesta.

Era temprano, alrededor de las 7:30, la gente se notaba nerviosa. Al lado del paradero había un kiosco de diarios al que se acercó para leer los titulares :"La Armada se amotina", 11 de septiembre. Sintió un estremecimiento, se sentía atrapado en uno de los recortes de la carpeta. Sin embargo debía ir a la Universidad. Trató de subir a un bus.

-Bájate niño –le dijeron -no me pases monedas de juguete.

En un momento, mucha gente empezó a subir también y él aprovechó para subir por la puerta trasera. Las personas en el bus iban tensas, una radio sonaba ininteligible, y él no podía creer lo que veía. No existía el metro. ¿Dónde estaban los edificios cubiertos de cristal? Sin embargo iban por la Alameda, eso era indudable.

El pequeño bus lo dejó en la Universidad. Era su misma universidad, pero si se observaba en detalle, tenía cambios. En cierto modo estaba más nueva. Eso sí, le faltaba el planetario. Además los que entraban y salían se veían agitados pero no reconocía a ninguno. Fue a la sala que le tocaba para la clase de ese día, pero no se encontró con nadie. Entonces decidió ir al patio central.

Había mucha gente amontonada que formaba un inmenso círculo donde se acercó y poco a poco, a medida que se abría espacio entre los patilludos, fue escuchando el murmullo de una radio. -No deben salir de sus casas, se escuchaba una voz autoritaria desde ésta. -El presidente debe renunciar ladró el receptor.

Pronto logró ver a la persona que sostenía el aparato, era un tipo no muy alto, nariz respingada. Era extraño, pero sentía algo familiar en él. Mientras tanto escuchó unos gritos de otra persona, que ya era mayor, tenía una guitarra en la mano:

-Compañeros nuestro deber es permanecer en nuestros puestos de trabajo. No tenemos con qué defendernos, sin embargo aquí permaneceremos dignamente.

Hubo cantos, conversaciones entre grupos de jóvenes y profesores, pero él observaba al de nariz respingada a lo lejos en otro grupo de estudiantes. Las horas pasaron. La conversación fue apagada por un rugido que lo inundo todo. Eran tanques y carros blindados que rodearon la Universidad y pronto los militares ya disparaban hacia el interior. El grueso de las personas corrió a refugiarse en el gimnasio y las salas, y él perdió por un momento la ubicación con respecto de la Universidad que conocía, titubeó, sintió el zumbido de una bala y el impacto de otra en pleno rostro.

Gritó levantándose con los ojos abiertos en la oscuridad. Jadeaba y estaba traspirando. Logró calmarse. Encendió la luz y su perfil se recortó a contraluz, no muy alto, nariz respingada.

Lo primero que hizo fue buscar su carpeta, estaba ahí. Buscó frenéticamente y encontró la fotografía donde creyó ver una construcción de su actual universidad. Entre las personas que iban con las manos tras la cabeza se distinguía ese joven de nariz respingada, que podía ser su abuelo. ____________________________

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Mi compromiso con Goyo

Patricio Soza

La presente tal vez, cumple una necesidad de expresarte un sentimiento no manifestado y que ha estado ahí por mucho tiempo.

Me pides que hable de un hecho que marcó y aún repercute de manera fundamental en mi vida. El sólo intentar tratarlo con la seriedad que amerita, significa referirme al sentido de la existencia.

La muerte de Goyo Mimica encierra todo aquello por lo cual he pasado años tratando de comprender. No sólo ese absurdo de la muerte de un hombre cuya vida fue truncada tan injustamente, sino que inevitablemente, a plantearme el sentido de ese sacrificio.

Este planteamiento fundamental es el que que me lleva a renovar un compromiso con Goyo.

He logrado entender a lo largo de estos años, después de un recorrido del espíritu por un camino no sembrado precisamente de pétalos de rosa, que el amor por tus seres queridos, el amor por las cosas que haces, la solidaridad con tus iguales y por los menos favorecidos, tus ideales por ser una persona útil a tus semejante, el respeto por ti mismo y por tu dignidad y el respeto por la dignidad del ser humano le dan contenido a tu existencia y por lo tanto sentido a tu vida.

Pero también he descubierto que para que el sacrificio del Goyo tenga sentido debemos a comprometernos además de llevar nosotros la vida con dignidad, a luchar porque nunca más suceda lo que a él le sucedió. Si logramos eso su sacrificio tendrá sentido, no habrá sido en vano.

La condena a Pinochet y a sus cómplices debe cumplir principalmente con darle sentido a la muerte brutal de Gregorio junto a muchos otros.

La justicia debe tener como objetivo principal, en este caso, impedir que vuelva a suceder el genocidio.

Ay, si supieran los que de buena fé defienden al general, que la justicia que reclaman los muertos es para que en el futuro a ellos mismos no les toque llorar a sus propios hijos, como nosotros hemos llorado a nuestros muertos y desaparecidos!

Ah, pero también, y he aquí la parte más dolorosa, debemos darnos cuenta que la responsabilidad que achacamos a los que estaban en el otro bando es compartida por no pocos que estaban en el nuestro y que aún no han hecho su necesario sacrificio para terminar con la confusión. Esto también es parte de la justicia que necesitan nuestros muertos. Aclarar esto también es parte de nuestra responsabilidad.

Gregorio, hermano, amigo. Los que te conocimos y aprendimos a quererte, los que supimos de tu generosidad y conocimos la belleza de tu espíritu, sabemos lo que tu esperas de nosotros. No te defraudaremos.

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Significado y legado de Goyo

Juan P. Herrera

El hombre ¿dónde estuvo?, Se preguntó Neruda hace 50 años. ¿Y hoy dónde estamos? Estamos aquí para rendirte un homenaje póstumo, al haberse cumplido cincuenta años de tu nacimiento.

Querido y estimado Goyo:

Tus amigos y compañeros de la vida han querido dejar un testimonio escrito y celebrar el privilegio de haberte conocido. Recogiendo y continuando tu legado.
Queremos decirte "gracias" por tu amistad, compañerismo, solidaridad, por brindar tu colaboración al pueblo necesitado, al niño, joven, mujer, hombre, trabajador del campo, la ciudad y al adulto mayor desvalido.
Tus compañeros de Ingeniería recuerdan con admiración la energía que trasmitías al grupo de estudio. Tu perseverancia y responsabilidad como estudiante se refleja en las muchas veces que nos quedamos estudiando hasta las 5 de la madrugada, para preparar los exámenes de las cátedras más difíciles. Valoramos tu ayuda en la resolución de los ejercicios preparatorios a las pruebas de matemáticas y física
Apreciamos tu cariño, compresión y amor por las mujeres estudiantes. Gracias por compartir también tus invitaciones a los malones y fiestas de tus amigas y vecinas del barrio de la Gran Avenida.
Como dirigente estudiantil eras respetado y admirado. Digno representante de nuestras reindivicaciones políticas y estudiantiles. Eras un entusiasta jugador de baby fútbol y un destacado jugador de ajedrez. Gracias por tu apoyo al deporte y a la creación de la cátedra deportiva. Tu tenacidad logra también la construcción y habilitación de logias exclusivas para estudiar en grupo.
Eras un ejemplo y líder: de los Trabajos Voluntarios en Chuquicamata, para elevar la producción en la mina a tajo abierto más grande del mundo; en la ayuda a los damnificados en los temporales de Invierno en las poblaciones de Pudahuel; en la descarga de alimentos en la Estación Central, para asegurar el abastecimiento para el pueblo; en la comuna de la Ligua para el terremoto de 1972 y decenas de otros trabajos voluntarios en la ciudad y el campo, en el Norte y el Sur de Chile.
Nos lideraste invitándonos a vivir en plenitud, sentirnos actores de nuestro destino y ser protagonistas de la historia, aportando nuestro grano de arena por construir un mundo mejor. Gracias por ayudarnos a sentir la felicidad practicando los valores de la justicia, igualdad, solidaridad y fraternidad.
Fuiste líder en la construcción de hechos políticos y sociales que permitieron avanzar en la transformación hacia una sociedad más justa. Nos ayudaste a descubrir y construir nuestro sentido de vida. Tus consejos y conocimientos lo recibimos en diferentes tiempos y formas, con tu ejemplo, en discursos, otras veces en acalorados diálogos, en los cuales entregabas fundamentos y herramientas para la comprensión de la historia.
Tu esfuerzo por lograr una Universidad para Todos, permitió que accedieran a las Instituciones de Educación Superior cientos de jóvenes, hijos de padres de escasos recursos económicos, hoy día todos profesionales. Posteriormente te eligieron Presidente del Centro de Alumnos de Ingeniería de Ejecución y representante estudiantil en el Consejo de la Facultad de Ingeniería.
Tus profesores del Liceo de Hombres Nº6 Andrés Bello y de la Universidad Técnica del Estado se enorgullecen del privilegio de haber tenido un alumno tan destacado y solidario. Tus compañeros de curso te recuerdan por tu saludo cariñoso con palmadas en el hombro, por haber compartido alegremente las aulas de clases y la ilusión ser un profesional de la Ingeniería.
Tu sueño de conocer la historia y origen de la inmigración de tu abuelo croata, hoy día se hace realidad, Expresamos gratitud hacia ellos por haber escogido a Chile. Honramos a tus padres por haber criado un joven de valores y sentimientos tan nobles y haber respetado tu entrega a la causa de las personas oprimidas.
Hago público el sentimiento de orgullo de tu padre, hacia ti, por el abnegado y eficiente trabajo que realizabas en su negocio. Semanalmente te levantabas a las 5 de la madrugada a comprar carne para abastecer el supermercado, además trabajabas cuando no tenías clase o actividad como dirigente y todos los sábados con él, a pesar que aún tenías tu responsabilidad de estudiante.
Transmito el cariño y admiración de tu madre por su hijo, quien nos expresó "nunca dio problemas, era un niño tranquilo", "se dedicaba a trabajar junto a su padre y a estudiar Ingeniería Mecánica en la Universidad". Eras un hombre de paz, conciliador, bonachón, tenias alma de niño, entregabas amor, alegría y solidaridad.
Goyo, te entregamos este reconocimiento y agradecimiento algo atrasado, pero afortunadamente a tiempo en términos históricos, cuando próximamente debieras cumplir más de medio siglo de vida, que sólo fueron 22. Fuiste durante 28 años un joven estudiante detenido desaparecido.
Después de haberte secuestrado de tu casa, el 14 de septiembre de 1973, eufemísticamente le dijeron a tu madre "se lo llevamos por un momento para un interrogatorio, después se lo traemos señora". Este hecho lo recordó nuevamente tu madre cuando fuimos a verla, para conmemorar los 50 años de tu nacimiento, el 20 de diciembre de 2000. Ese día además de llevarle nuestro saludo y demostrarle nuestro cariño y admiración por su hijo Goyo le lleve un ramo de flores, gladiolos rojos.
Goyo, saludamos y acompañamos al dolor de tu familia, quien sin comprender tus ideales políticos sufrió la pérdida de su tesoro más preciado. Tu Madre encabezó tu búsqueda junto a tus hermanos y compañeros en decenas de campos de prisioneros por todo Chile. Agradecemos la ayuda que entregó un amigo uniformado para investigar tu detención y paradero. Un hermano tuyo viajó desde un lejano continente para saber de ti y acompañar a tus padres a mitigar esta tragedia. También envió una delegación de monjas para que recorrieran los centros de detención para preguntar por ti en el Estadio Nacional, Talagante, Chacabuco, Rancagua, Chillán. Comprendemos la amargura y desesperanza de tu familia al no encontrar los restos de su hijo, hermano, primo, sobrino y tío.
Fuiste el primer detenido desaparecido conocido por miles de ciudadanos de Chile y el mundo que se apostaban a la entrada del Estadio Nacional a partir del 14 Septiembre de 1973 preguntando por familiares y amigos detenidos.
Tu temprana desaparición alertó a cientos de chilenos para que conocieran o escaparan de la crueldad de los golpistas. Esta situación y el hecho de tu reserva, lealtad, valentía y heroísmo en tu interrogatorio, al no entregar nombre de personas conocidas, amigos o dirigentes, permitió que decenas de ellos salvaran sus vidas o se evitaran padecer torturas, exilio, relegaciones, detenciones y privaciones de los derechos humanos establecidos en la declaración universal.
Sólo después de 28 años se esclarece tu desaparición. ¡Si¡ a raíz del proceso de desafuero de Augusto Pinochet se descubre el autor material de tu crimen, lo revela un oficial del ejercito, quien fue testigo de tu asesinato, por parte de quien también fue homicida en la llamada caravana de la muerte.
Debido a la indignación causada por el alevoso crimen que cometieron contigo es que la actual Federación de Estudiantes, la Asociación de Académicos y un gran número de dirigentes de la época, amigos y ex compañeros de la Universidad Técnica del Estado y de los actuales estudiantes y profesores de la Universidad de Santiago de Chile, continuadora de la UTE y del Liceo de Hombres N°6 Andrés Bello, emprendimos la misión de investigar, recopilar y escribir tu biografía y los valores y acciones de los jóvenes de tu generación.
Tu nombre y tus circunstancias lo ha convertido en un "caso emblemático". La certeza de tu detención, desaparición y asesinato fue solo reconocida públicamente 28 años más tarde, en Febrero del año 2001, como resultado de la Mesa de Diálogo entre Civiles y Militares.
Tu tragedia esta junta a los 65 o más estudiantes, profesores y funcionarios, miembros todos de la comunidad universitaria de la UTE que fueron detenidos, desaparecidos o asesinados por la dictadura durante los años 1973 a 1989, todos símbolos de la represión de la época.
Goyo, por tu trayectoria y tus méritos como hijo, hermano, alumno, compañero, dirigente estudiantil, trabajador, pololo, novio y por tu compromiso a la causa de la solidaridad, tu lealtad, valentía y tu entrega por construir una patria más libre, más justa, más humana, más solidaria, silenciaron tu voz y corazón, asesinándote. ¡Eres un mártir¡ Te has convertido en héroe¡ tu nombre y legado se agiganta día a día.
Tus hermanos, tu padre, tu madre, tus primos, tu familia, tus mujeres, tus vecinos, amigos y compañeros te recuerdan con profunda emoción, te han llorado y aún te lloran después de 28 años. Todos tienen la frente en alto, se sienten orgullosos de haberte conocido y haber compartido alguna época de tu vida o haber desempeñado algún rol en conjunto. No te olvidan, llevan el calvario por casi tres décadas, sin que tu cuerpo aparezca. Todavía tu espíritu y alma está vivo para ellos y para nosotros. A la fecha de hoy todavía no podemos hacerte un funeral y brindarte una digna sepultura. Tu madre y nosotros no podemos ir al cementerio a dejarte un ramo de flores porque no se sabe dónde estas. Para el Registro Civil e Identificación de Chile tu aún sigues vivo porque no hay constancia legal de tu muerte y por tanto certificado de defunción.
Queremos agradecer a tu novia Marieta que abrió su corazón e intimidad y entregó su testimonio conmovedor. Ella develó también ante nosotros tu personalidad y generosidad infinita. Agradecemos a cada uno de los ciento quince personas entrevistadas que te conocieron y entregaron su testimonio develando tus valores, acciones, virtudes y defectos. Gracias de antemano a los otros cincuenta testimonios futuros que vendrán, enriquecerán y ampliarán tu biografía.
Te has convertido en símbolo de la generación que dio su vida por un mundo mejor, por una sociedad más justa, más democrática, más humana, más solidaria.
Queremos que se haga justicia y que llegue la paz y reconciliación en tu madre, hermanos y toda tu familia.
Anhelamos que la paz y la reconciliación florezca en tus amigos, tus compañeros de curso e ideales, en los actuales y futuros jóvenes estudiantes.
Deseamos que la paz y reconciliación se construya con la verdad y practique en el día a día entre todos los ciudadanos Chilenos
Goyo descansa en paz, tu legado vive en nosotros.

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Gregorio Mimica, fue presidente de los estudiantes de Ingeniería de la Escuela de Artes y Oficios, ex UTE, hoy Universidad de Santiago. De sonrisa siempre amplia, su carrera de ingeniero y su vocación de revolucionario, militante de las Juventudes Comunistas, se truncó temprano en la vida, como ocurrió con tantos, tras ser apresado en los días que siguieron al golpe en su Universidad. Los ex alumnos de su escuela y el país entero, le rinden con esta historia de Eridán, un homenaje que hacía mucho se le debía.

La ilustración de esta historia de Eridan, dedicada a Gregorio, la realizó el pintor Jaime Castro Santoro desde el recuerdo.


Si sabes algo sobre cualquiera de los que cayeron tras ser apresados en la Universidad Técnica del Estado en aquel septiembre trágico, compártelo con un e-mail a grimaldi@xoommail.com , eso nos ayudará para siempre recordarlos. Si sabes algo sobre cualquier desaparecido o ejecutado por la dictadura, no dudes también en escribirnos.


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