Intervención durante el acto del escritor Edgardo Carabantes
Estimados alumnos del Liceo, estudiantes de otros Colegios, alumnos y alumnas del Colegio KOMVUX, representados aquí por una delegación, alumnos y alumnas integrantes de la Brigada por la Cultura y la Paz, de este mismo Colegio. Familiares de Horacio, Oscar, Germán, Federico, amigos y compañeros, autoridades del Liceo y autoridades comunales.
Quiero en primer lugar agradecer a quines han apoyado la realización de este acto: al Alcalde de La Serena,
Sr. Raúl Saldivar, al Director de la Corporación Municipal Iván Espinoza, al Rector del Liceo Juan Muñoz, al Vicerrector Enrique Gallardo.
El acto que desarrollamos hoy día tiene el sentido de posibilitar la comprensión de que las sociedades humanas se construyen con la participación de todos, de que no son otros los que realizarán esa construcción, sino que cada uno tiene el deber de hacerse partícipe de ese proceso. Horacio Carabantes entendió esto desde niño, eso lo llevó a ser Presidente del centro de alumnos de este Liceo.
Voy a leer ahora algunos trozos de dos de los Libros que presentamos en este acto y que tienen referencias a partes de la vida de Horacio Carabantes :
En el Libro "Autobiografía de un ex - jugador de Ajedrez", del académico chileno Claudio Duràn, quien vive y trabaja en el exterior, publicado por la Editorial LOM, encontramos la siguiente cita que narra la impresión del autor al conocer a Horacio en uno de los campos de concentración mantenidos por la Dictadura: "Horacio Neftalí Carabantes Olivares era, para mi, un espíritu afín, el tipo de persona al que uno ve por primera vez e inmediatamente te atrae. Cinco días fueron suficientes para que todos nosotros quedáramos encantados por la energía seductora de sus cuentos y las discusiones intelectuales que traía a colación en la pieza. Se interesaba por todas las áreas de la vida, desde cómo las ondas de televisión viajaban hasta cómo nos sentíamos ese día, las percepciones psicológicas sobre nuestra conciencia, etc. En la mañana del quinto día después de su llegada, la rutiona fue quebrada una vez más. La puerta se abrió a una hora inusual ese día. Fue llamado por los guardias.
"¿ quién de ustedes es Horacio Neftalí Carabantes Olivares?...Te vas de aquí", dijo el guardia.". Tan rápido como pudo, agarró sus cosas.
"Adios a todos", dijo, con su amplia sonrisa característica, desde la puerta.
"¿no te vas a llevar el set de ajedrez"?
"No creo que lo necesite más. Además, me parece que ustedes pueden darle un mejor uso que yo".
¡ No!, contestamos unánimemente. "Tómalo. Nosotros nos las arreglaremos de alguna manera. Además, si te lo has llevado a tantos lugares, no sería difícil llevarlo a alguna otra parte. Por favor, por favor, llévatelo". Y lo hizo. No sabíamos que le iba a pasar después que atravesó ese umbral. Eso era en el futuro y habíamos logrado borrar ese concepto de nuestras mentes.
Ese día, nadie jugó o habló mucho. De alguna manera él había llegado a la médula con su energía cuando era parte del grupo y no nos habíamos dado cuenta. Horacio Neftalí Carabantes Olivares, se fue al futuro, amigos míos, ha desaparecido.
Hasta aquí el extracto elegido del Libro "Autobiografía de un ex - jugador de Ajedrez".
El otro texto que voy a presentar es el libro : "Fragmentos de la memoria", que escribí el 2003 y que fue editado en la Universidad de La Serena. De este libro les voy a leer un trozo que se refiere al movimiento que llevaron a cabo los estudiantes de este Liceo en los años 1969-1970, con el fin de obtener de parte de las autoridades educativas, la construcción de un nuevo edificio que les permitiera estudiar en mejores condiciones, movimiento que terminó en una toma del edificio antiguo y que concitó el apoyo de la comunidad : la central única de trabajadores, la Federación de Educadores de Chile, estudiantes de las universidades locales, etc.
"Señor Ministro, dijo Horacio, en el patio del Liceo, frente a más de mil alumnos, de todos los cursos, dirigiéndose con voz clara y firme, que parecía no ser la de un adolescente de 16 años, a Máximo Pacheco, ministro de Educación del gobierno de Frei, no es posible que tengamos que estudiar en esta condiciones, las murallas ya se caen, se electrifican cuando llueve, el suelo de tablas del tercer piso se hunde por todos lados, ya no se puede ir a los laboratorios. El ministro, parecía sorprendido de escuchar que un niño le hablara así. De todos modos se mostraba un tanto ajeno, como que estuviera en la Luna, tal vez pensaba en eso, en la llegada del primer ser humano al satélite de nuestro planeta, que ocurriría ese año. Los más de mil alumnos estábamos en absoluto silencio; yo me sentía orgulloso, de la forma en que ese dirigente estudiantil, Presidente del Centro de alumnos del Liceo más grande la comuna, que había sido elegido por amplia mayoría, se dirigía a quien era un ministro, con firmeza, pero al mismo tiempo,
con absoluto respeto.
Me llevo Señor Presidente, dijo el Ministro dirigiéndose a quien representaba a los estudiantes en ese cargo, vuestras demandas y muy pronto tendrán novedades nuestras".
Bueno la historia sigue, pero ustedes podrán leerla en los Libros que quedarán en la Biblioteca. Dejo ahora a mi amigo y compañero, el escritor Martín Faunes.
Intervención durante el acto del escritor Martín Faunes
Buenos días a todos, Señor Alcalde, señor Rector, señores Concejales, señoras Profesoras, Profesores, Alumnos, estimados familiares de Óscar, de Horacio, de Federico, de Germán, estimados antiguos profesores de este Liceo, señora Mirna, don Juan Condori, Sra. Cony, Profesor Silva, señora Alexandra. Queridos estudiantes del Liceo de Hombres de La Serena y del Colegio Komvux de Coquimbo; y amigos de los ex liceanos que recordamos hoy. Poetas y escritores participantes. Gracias por estar esta mañana con nosotros.
Me corresponde hablar sobre cinco libros que serán donados al Liceo de La Serena, pero me es imposible no aprovechar la oportunidad que se me brinda de estar ante ustedes, en este que fuera mi liceo, y en ésta, mi ciudad, para expresar la tremenda alegría que siento, de poder ver en mi pasado, de poder oler en mi pasado, de poder estar aquí empapado de liceo y de Serena, rodeado de estas murallas acogedoras y más aún, con la misión, más allá de presentar estos cinco libros, de homenajear a mis compañeros de curso, Federico Álvarez Santibáñez y Óscar Rojas Cuellar, poetas y revolucionarios, a mi compañero de tanta música, poesía y canciones Horacio Carabantes Olivares, y de reconocer también a Germán Cuello, a quien no conocí personalmente pero de quien fui compañero de lucha durante la dictadura de Augusto Pinochet, y de quien hoy lo sé, era también un poeta, profesor de matemáticas y, desde luego, un revolucionario.
Lo digo así de frente porque los libros que hoy me corresponde presentar no son novelas rosa, ni pertenecen tampoco al género liviano de la cultura light que sólo busca entretener y no ir al fondo de las cosas.
A mí, mi abuelo me pedía que llegara siempre hasta el fondo de las cosas; y eso es algo que yo les pido a ustedes hoy, chilenos del mañana: vayan siempre al fondo de las cosas, jamás se conformen con las cortezas ni con los envoltorios.
Óscar, Horacio, Federico y Germán, no se detenían ante envoltorios por vistosos que éstos fueran.
Horacio y Germán, alumnos el Liceo de La Serena cuando un terremoto hizo peligrar la estructura de éste, nuestro Liceo, no se quedaron en la corteza, no hicieron caso de las promesas que burócratas vinieron a hacerles. Germán Cuello y Horacio Carabantes, fueron al fondo del problema y entendieron que no había otra opción que luchar porque les construyeran un edificio nuevo, y lucharon y lucharon hasta que la picota vino
a echar al suelo la estructura semi destruida donde se pretendía que asistieran a clases,
y gracias a eso, a su determinación, a su convincencia, a su carisma, es que ahora estamos en este nuevo liceo. Óscar y Federico tampoco se quedaron en la superficie de las cosas. Ellos entendieron que la dictadura de Pinochet era demasiado cruel para la gente humilde de este país, y se rebelaron. Se rebelaron como Manuel Rodríguez, como los padres de la patria. Pero no sólo Óscar y Federico, se rebelaron también Horacio y Germán. Ambos no se quedaron tampoco de brazos cruzados tras conseguir la reconstrucción de su liceo. Como Óscar y Federico, se alzaron contra la dictadura, y la dictadura por eso los destruyó.
Me interesa destacar la cuna ética y de valores que colaboró a formar los corazones nobles de estos cuatro ex liceanos, porque esa cuna valórica formativa, no es otra que el Liceo de Hombres de la Serena. Rindo por eso un homenaje a los antiguos profesores que aquí están presente, a señora Mirna, don Juan Condori, Sra Cony, profesor Iván Silva, a la querida Alexandra; y también a los que no lo están, a don Orlando Castillo, fallecido recientemente, a don Domingo Paredes, que mantuvo en su hogar a Horacio Carabantes mientras era buscado por
el Sicólogo de la DINA, el detestable Profesor Destino o Pincetti. A don Fránklin Castillo que protegió como pudo a los estudiantes que perseguían. Rindo un homenaje también a mi propio padre, formador también de esa generación señera y brillante, y a mi propio hermano Ricardo, quien fuera como Horacio, Presidente del Centro de Alumnos de este Liceo, y muriera después del golpe. Y por supuesto brindo por Óscar, por Federico, por Horacio y por Germán, pido un aplauso para todos ellos.
Es que estos cinco libros, "Autobiografía de un ex-jugador de ajedrez", de Claudio Durán Pardo, "Fragmentos de la memoria" de Edgardo Carabantes Olivares, "Las historias que podemos contar, volumen uno" -varios autores-, y "Diferentes miradas, Las historias que podemos contar,
volumen dos -varios autores-", y "Viajera de los nombres supuestos", que yo mismo escribí hace unos cinco años, es esto mismo, un aplauso para muchos jóvenes valientes que se revelaron contra la dictadura, donde Federico y Horacio tienen páginas y páginas, y habrán todavía muchas otras para ellos, y páginas y páginas se están escribiendo para Germán y Óscar, muchas de las cuales ya pueden conocerse en Internet.
Así, encontrarán, por ejemplo, en "Autobiografía de un ex-jugador de ajedrez", a Horacio Carabantes, jugando ajedrez con sus compañeros de celda de Cuatro Álamos, hasta un momento antes de ser llamado para ser asesinado. Y en "Fragmentos de la memoria", conocerán de puño de Edgardo Carabantes, hermano de Horacio, de cómo Pincetti, el torturador hipnotizador, hoy felizmente preso, encarcela a la madre de Horacio y a sus hermanos para obligarlos a decir
su paradero, y podrán leer también de cómo Horacio logra juntarse de nuevo con su compañera Liliana y su hija mayor en Quilpue, ciudad donde este revolucionario lucha contra la dictadura. En "Las historias que podemos contar", y en "Diferentes miradas", descubriremos a Federico, viajando en el tren Elquino hacia Vicuña y enamorando muchachas que viajan también en ese tren, y a Horacio, de guitarrista y cantor, y cantor, nada menos, de canciones de Los Beatles. Así mismo, en "Viajera de los nombres supuestos", nos encontraremos con un Horacio, guitarrista también, amado por muchachas santiaguinas que conoce en un viaje.
Es que tal vez éste sea uno de los grandes puntos de estas cinco obras, cual es: mostrar a quienes se opusieron a la dictadura y terminaron asesinados o desaparecidos por ésta de manera absoluta y auténticamente humana. Muchachos que supieron gozar de la vida que desafortunadamente para ellos no fue tan larga. Germán era un revolucionario, pero era a la vez un gran estudiante que se recibió de profesor con la mejor licencia de egreso de su promoción, Óscar era un revolucionario que amó y se preocupó de amar.
De hecho para ser un revolucionario y atreverse a enfrentar a una dictadura se requiere una gran dosis de valentía, pero también saber amar. El que no es capaz de amar a sus prójimos nada podrá hacer en beneficio de ellos, mucho menos enfrentarse a una dictadura.
Los cuatro ex liceanos a quien hoy día estamos aquí aplaudiéndolos y sintiéndolos de nuevo en el corazón fueron valientes y generosos, muchachos decididos que supieron amar y amaron, amaron intensamente.
Hoy como el más humilde de los ex alumnos de este Liceo, le pido a esta nueva generación que tengo en frente, que lea estos libros, que los disfruten, porque son libros fuertes pero no por eso están exentos de humor y de pasión. Créanme. Léanlos y disfrútenlos. Además están realmente bien escritos. Pídanlos en la biblioteca y exijan a sus profesores de literatura que se los pongan en el programa.
Léanlos, disfrútenlos, y no se queden en la superficie de las cosas, no se conformen con explicaciones pobres, lean, investiguen, pregunten. Jamás olviden que el conformismo y la ignorancia son caldo de cultivo para las dictaduras. Por eso ilústrense, no permitan que jamás en Chile ocurran actos salvajes como los que produjo la dictadura. De hecho no permitan jamás una nueva dictadura.
Ilústrense y sean generosos, séanlo tanto como lo fueron Óscar, Germán, Federico y Horacio. Sean generosos con los que no van a tener la fortuna de ilustrarse y estarán condenados a la pobreza.
Ilústrense y en su generosidad, atrévanse a soñar con un Chile más justo y sin pobreza.
Siéntanse orgullosos de que Óscar, Germán, Federico y Horacio, hayan sido como ustedes, alumnos de este Liceo, y que ellos sean para ustedes, íconos a seguir, en otras palabras, que sean un tremendo ejemplo.
Ustedes tienen a la entrada de este teatro unas frases maestras escritas que dicen "No son héroes los que no han caído, sino los
que han sabido levantarse", yo agrego en esta oportunidad que también son héroes los que se han levantado como ejemplo
para las nuevas generaciones.
Muchas gracias.