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Hoja de diario de mil novecientos sesenta y tres
Ayer, tal como te anticipara, llegó por fin mi prima Mané
de Concepción invitada por mí, y no sabes lo contenta que estoy;
no sólo de poder verla y salir con ella, sino también porque no hubo
problemas de ningún tipo; imagínate que justo mi hermana había
partido al sur con un grupo, para no sé qué negocio de universitarios,
así que yo estaba, por lo tanto, sola en el cuarto, y pudimos instalar a la Mané
en su cama junto a la mía, para pasarnos la noche mostrándonos
recortes de Ringo y de Paul, y contándonos también la vida completa
con chiquillos y demases; no he podido, por eso, escribirte ni siquiera una palabra,
me perdonas?

Cuento en homenaje a María Cristina
López Stewart:
Urracas y Zorzales
Enlace a
"Estoy orgullosa de ti"
Enlace a
"A mi hermana menor"
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Y esta mañana amanecimos eufóricas porque yo ya tenía planes
para salir con la Clarita, mi mejor amiga, a ver a James Bond «007».
Iríamos solas las dos, y ahora las tres con la Mané,
todavía más entretenido.
Pero no todas las cosas salen bien, eso es algo
que sólo ahora
entiendo.
Te lo digo porque ya ante la boletería del cine El Golf, contamos la plata y nos
dimos cuenta de que nos alcanzaba nada más que para dos entradas...
casi nos da un ataque. Así que tuvimos que echar a la suerte cuál de las
tres esperaba afuera o se devolvía para el centro, pero adivina quiénes
ganaron: la Clarita y yo.
Claro que ahí me di cuenta de que la Mané aquí
en Santiago es mi visita, así que le dije que no valía la suerte
y que a mí el
famoso 007 me tenía sin cuidado. Acto seguido tomé de vuelta el micro para
que ellas no se perdieran el comienzo.
Me senté en el último asiento del bus para estar
tranquila y entonces pude por fin echar unos cuantos lagrimones. Después,
encerrada en mi pieza, quise escribir y contártelo todo, para que así puedas
saber lo que estoy pasando. Como testigo del suceso, he pegado al pie de tu página
el boleto del micro Catedral-El Golf en que vine de vuelta; el cual, si te fijas,
aún está húmedo por todo lo que he llorado.
Esta historia fue recopilada de un diario adolescente de la propia
María Cristina López Stewart, hecha desaparecer por
agentes de
la dictadura. La niña jugando al luche es una obra de Yarixza López, alumna del Segundo C de la Escuela
E 180 de Peñalolén, con motivo del concurso "Los derechos del niño",
realizado para celebrar la inauguración del "Muro de los nombres" del Parque por la Paz Villa
Grimaldi.
El dibujo de María Cristina es del pintor Jaime Castro, quien lo realizó desde el recuerdo.