Lucho Guajardo Zamorano _______________________________
Otro más del Manuel de Salas_______
Recopilación
Enlace a Pajarito Pardo, homenaje a Lucho Guajardo


El Negro Guajardo venía del Manuel de Salas (otro más!). Tenía los marcos de los anteojos gastados , asistía a clases como tú ahora o como yo fui, o como habían asistido tantos otros negros llenos de talento y a los que demolieron. El Negro vestía con ropas gastadas, pelo motudo, con majestuosidad prola, flaco, loco por el ciclismo pues aún después del golpe entrenaba para participar en el Panamericano del 75 que nunca se realizó. Claro, faltaban los ciclistas.


Un par de botas para su hermana
___________________________________ Martín Faunes

El ciclista, nuestro jefe, se oponía a las reuniones sábados o domingos, "yo corro en las mañanas de los sábados y los domingos", decía, "mi vida no se concibe si no es pedaleando". Por desgracia para él, eran sábados y domingos las veces en que todo el resto estaba con más tiempo y mejores posibilidades de trabajo.

Pero el ciclista "que no", y nosotros "que sí". La mayoría de las veces terminaba convenciéndonos, pero cuando ganábamos nosotros, el ciclista se atrasaba. No eran grandes atrasos pero, mala cosa, un jefe de unidad no puede atrasarse. Sin embargo él se atrasaba y nosotros, a su llegada lo teníamos que amonestar. El se disculpaba diciendo que nos había advertido claramente que para él los sábados y domingos eran complicados. "No podemos andar todos a tu pinta", replicábamos con tiras y aflojes, para allá y para acá, pero la pelotera terminaba siempre fugaz como había empezado, para dedicarnos entonces a tareas más productivas. No nos olvidábamos que la guerra sería entre Davides que enfrentarían a Goliats, y para hacerlo necesitaríamos mucho más que boleadoras: el pueblo en armas contra las fuerzas reaccionarias que nos darían un golpe, en un año o en dos, tarea de Davides, tarea de Titanes.

Hubo eso sí, una oportunidad en que lo perdonamos de inmediato: el ciclista entró tarde como de costumbre y así también como de costumbre, entró su bicicleta de pista al local, esa vez con un poco mayor de dificultad, porque traía también un paquete en papel de regalo que lo obligaba a maniobrar la bicicleta con un solo brazo. "Gané queridos compañeros", dijo, "sentí la campanada anunciando premio en la tercera, y yo que ya sabía cuál era el premio en la tercera, aceleré y aceleré, y aguanté pedaleando, y vean lo que gané para mi hermana que está de cumpleaños". Eso dijo, abriendo el paquete con cuidado y sacando de él dos pequeñas pero maravillosas botas de cuero oscuro, como para una niña de doce o trece años. Yo que no sabía cómo se llamaba el ciclista y no tenía por qué saberlo, como él no sabía ni tenía que saber tampoco cuál mío; mucho menos sabía dónde vivía ni cómo era su hermana; digo y repito que lo habría dado todo para haber podido ver la cara de esa muchacha abriendo el regalo de su hermano, en su cumpleaños.

En 1989, muchos años después, yo que lo conocía sólo por su nombre supuesto, me encuentro a boca de jarro con un retrato suyo puesto en un pizarrón del Manuel de Salas donde le rendían homenaje; supe entonces su nombre verdadero; y conocí por fin a su hermana y le conté de sus botas, e imagino que su expresión de aquel cumpleaños lejano, debió ser como esa vez que recibió las botas de su hermano con los ojos bailando. Es la más pequeña de las dos, que aparecen en la foto: hermanas del Negro sentadas en las graderías del velódromo, viéndolo correr a él y a Tormen en el Nacional, en alguno de esos sábados del pasado que la dictadura con su egoísmo truncó.
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Tercero de la izquierda Sergio T., premiado en la subida a Portillo de la foto. Al centro Henriqueta, hermana de Lucho G., junto a su papá, quien "contagió de ciclismo" a la familia Guajardo.
Al negro lo machacaron unas ruedas un año antes, él escogió esas ruedas para destrozarse las mandíbulas que así no hablarían de más. Y las ruedas lo hundieron bajo el cemento, y el Negro se hizo estatua, caminamos sobre él, quedó perfecto, no pudo perder en el panamericano, no pudo equivocarse en su Partido, es un ser fijo que ni divorciarse de esta Escuela puede:
Nadie lo vio salir de la escuela, del país, de este mundo, sus mandíbulas encementadas callarían otros nombres, los nombres de los que nos hemos ido equivocando, envejeciendo, imperfectos como siempre ha sido y tiene que ser.

Y se abrirán las anchas alamedas, y se abrirán las calles y sus piedras y se abrirán las calaveras y en las mandíbulas del Negro descubrirás tu nombre, ausente ya de todo terror.


Luis Julio Guajardo Zamorano, militante del MIR, ciclista e hijo de ciclistas, había egresado del Liceo Manuel de Salas con nota siete, después de lo cual fue aceptado de inmediato en la Escuela de Ingeniería de la Universidad de Chile, donde como en el colegio mostró también su excelencia. Lucho Guajardo al momento de su detención cursaba quinto año de ingeniería y su compañera que tenía dos meses de embarazo, fue apresada también y permaneció bajo tortura en Villa Grimaldi y Cuatro Alamos. Tuvo a su hija en prisión.

Sergio Tormen de 25 años de edad, era soltero y un gran ciclista. Estudiaba mecánica en INACAP y se desempeñaba como mecánico de bicicletas, siendo también militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR). Lo detuvieron el día 20 de julio de 1974 en el lugar donde trabajaba miembros de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA). Horas antes había sido detenido en el mismo lugar Luis Julio Guajardo.

La tragedia se desató a partir de agentes de la DINA que detienen al ciclista también y dirigente del MIR Luis Julio Guajardo Zamorano, quien era un gran amigo de Sergio. Luis Julio se encontraba en el taller de bicicletas de Tormen, muy cerca del Club Hípico de Santiago. Más tarde los mismos agentes volvieron al lugar para detener al dueño del taller, Sergio Daniel Tormen Méndez y a dos personas más que luego fueron liberadas. Uno de ellas era el entrenador del equipo chileno olímpico de ciclismo y el otro, el hermano de Sergio Tormen, Peter, quien era un niño todavía.

Peter, aquel niño que permaneció entonces secuestrado, jamás olvidaría que el mensaje que le pidió Lucho al saber que lo liberaban fue que cuidaran a su hija, tampoco que su hermano, en un momento de la tortura, se había bajado la venda y reconocido al que lo golpeaba y se lo dijo: "te conozco, erís bombero de Peñaflor" le gritó, lo cual, quizá le contó la vida.

Años después, Peter, que se convertiría en un extraordinario ciclista, ganaría notoriedad al dedicar su victoria en "La vuelta de Chile" a su hermano desaparecido, hecho que los medios de prensa de entonces, dominados por la dictadura, intentaron ignorar.

El 27 de julio de 1974, unos días después, fue detenido en su domicilio José Manuel Ramírez Rosales, quien había reemplazado en su cargo dentro del MIR a Luis Julio Guajardo desde la detención de éste. Los tres detenidos desaparecen desde la casa de torturas de calle "Londres 38", habiendo bastantes testimonios de su permanencia en ese recinto.


El relato "Otro más del Manuel de Salas, fue escrito y leído en un homenaje a Lucho Guajardo realizado en la Escuela de Ingeniería de la Universidad de Chile, por uno de sus antiguos compañeros.

Si deseas que aquí aparezca algo más sobre los ciclistas Sergio Tormen y Luis Julio Guajardo -cicleto-, un estudiante de ingeniería auténticamente destacado y brillante ex alumno del Liceo Manuel de Salas, o sobre el compañero José Manuel Ramírez Rosales, haz un e-mail a grimaldi@xoommail.com para que todos podamos conocerlo. Así también, si sabes algo sobre cualquier desaparecido o asesinado por las dictaduras latinoamericanas, no dudes en escribirlo también , eso ayudará para que jamás lleguemos a olvidarlos.



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