Escribamos
sus historias, cualquier aspecto
de su vida que podamos rescatar será importante:
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Dentro del drama de los detenidos desaparecidos, hay situaciones que por sus especiales
características han producido un fuerte impacto en la opinión pública. Así ha ocurrido con las
diversas maniobras que la Dictadura puso en acción para tratar de ocultar los secuestros,
minimizar su importancia o desacreditar a los denunciantes.
La dictadura no se detuvo ante nada: mintió, se contradijo, e implicó a otros gobiernos.
El 12 de junio de 1975, el vespertino "La Segunda" publicó con grandes titulares, en primera
página, que: "Dos mil marxistas reciben instrucción en Argentina" y que "se organizan
guerrillas en contra de Chile". En la misma edición, agregó en la pág. 28: "Fuerzas de
Seguridad del ejército argentino detectaron que dirigentes del MIR, a los cuales se da
por desaparecidos en Chile y que las organizaciones internacionales al servicio del marxismo
dan por asesinados, se entrenan en Argentina e incluso comandan compañías guerrilleras",
y señaló que más de dos mil chilenos se preparan para reingresar al país para hacer la
guerrilla "contra las fuerzas armadas chilenas", afirmando que algunos de ellos ya habían
sido detenidos en la provincia de Talca, al Sur de Santiago. Este fue el comienzo de la
campaña que configuró el "caso de los 119".
¿Quiénes son los llamados 119? Se trató de una campaña de la Dictadura que uso todos los
medios a su alcance para deshacerse de la incómoda situación de los presos "desaparecidos",
campaña necesaria ya que para esos días se estimaba probable una visita a Chile, de la
Comisión de Derechos Humanos de la ONU, cuyo ingreso al país fue, finalmente, denegado por
la Dictadura. Los 119 son los secuestrados por la DINA cuyos nombres la dictadura incluyó en
la nómina de chilenos que se encontrarían en el exterior, sosteniendo que muchos de los cuales
habrían caído a manos de sus propios compañeros de organización o en enfrentamientos con
fuerzas de seguridad extranjeras.
El revuelo internacional creado en torno al caso hizo que el problema pasara a ser
conocido mundialmente. Veamos cómo la Dictadura continuó esa campaña.
Los días 14 y 16 de junio, el diario "El Mercurio" anunció que 50 guerrilleros habían sido
detenidos en Talca y que otros dos grupos habrían cruzado la frontera desde Argentina en un
plan combinado del MIR chileno y el ERP argentino. El diario dice que "informaciones
provenientes de Buenos Aires" dan cuenta de un enfrentamiento con Carabineros
(policía chilena) en el que se habrían producido algunas bajas. El 16 de junio, el diario
"Las Últimas Noticias" reitera la campaña, atribuyendo las informaciones a "fuentes
extraoficiales chilenas" o "fuentes chilenas generalmente bien informadas".
Días más tarde, es el diario "La Tercera" el que denuncia la existencia de un "siniestro
plan rojo" y repite las expresiones acerca de extremistas que ingresaban a Chile por los
pasos cordilleranos para llevar a cabo sabotajes y atentados contra personeros influyentes
tanto civiles como uniformados. En igual sentido son las publicaciones de "La Segunda"
del 25 de junio.
La campaña de prensa no era en absoluto ajena a la Dictadura . No sólo era la dictadura la
que había ordenado su montaje, sino que además, uno de sus principales voceros, el General
Hernán Béjares, Secretario General de Gobierno, había declarado el 13 de junio que
"numerosos extremistas, a los que agencias noticiosas del exterior interesadas o comprometidas
con el marxismo dieron como eliminados o asesinados por los medios de seguridad del país,
se encuentran realmente muy vivos y preparándose para actuar coercitivamente contra nuestro
gobierno".
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