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Un día en «Villa Grimaldi», nos sacaron porque querían mostrar de cuerpo presente una cara más humana a la Cruz Roja, y nosotras estábamos atestadas de chinches, sucias y miserables. Luego de varios días de agua con cebolla y de sesiones reforzadas con gritos, producto de los golpes, blasfemias y picanas. En el pasillo se nos moría el Tano, un compañero baleado, y habían atropellado varias veces al Thaubi, de la Sección Cordillera de P.S.
A Thauby lo maltrataron hasta más allá de la locura. Le gritaban -¡Dónde esta la plata, güeón! Pero él, en uno de los interrogatorios se burló respondiendo: -Se los digo si me dejan en libertad- Creo que esa fue su condena de muerte.
Al Tano lo vi yacer cual margarita blanca. ¡Qué impotencia! Sólo pudimos darle leche en polvo de la que me habían dejado llevar en la maleta.
Jóvenes, amantes de la vida, plenos de fuerza idealista, ambos querían una patria distinta. Las dos tt estarán entrelazadas para siempre en mi recuerdo.
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